Las Navidades más raras del mundo
- Redacción

- 24 dic 2025
- 3 Min. de lectura
De brujas a monstruos, así celebran la Navidad en lugares donde nada es tradicional.

En todo el mundo, diciembre trae consigo no solo espíritu festivo, sino también celebraciones navideñas fuera de lo común. Lejos del imaginario tradicional de nieve, villancicos y árboles decorados, existen comunidades donde la Navidad se transforma en un espectáculo único: con personajes tenebrosos, decoraciones inusuales y rituales ancestrales que desafían los estereotipos.
Austria: el terror navideño del Krampus
En los Alpes austríacos, diciembre no solo trae a San Nicolás. También llega el Krampus, un demonio navideño con cuernos y cadenas que castiga a los niños traviesos. El tradicional Krampuslauf (desfile del Krampus) reúne a miles de personas disfrazadas con máscaras hechas a mano, en un carnaval invernal que atrae a visitantes de toda Europa. La celebración es parte del folclore precristiano de la región y ha ganado notoriedad por su tono oscuro y espectacular.
Finlandia: la oficina oficial de Papá Noel
En Rovaniemi, en la Laponia finlandesa, la Navidad se vive todo el año, pero cobra fuerza en diciembre. Miles de turistas viajan al Santa Claus Village, donde pueden cruzar el Círculo Polar Ártico, conocer a Papá Noel, enviar cartas con sello oficial y disfrutar de los renos y paisajes nevados. Es uno de los destinos más populares del norte de Europa en estas fechas.
Islandia: trolls, papas y dulces
La Navidad islandesa gira en torno a los 13 Yule Lads, trolls traviesos que bajan de las montañas durante los 13 días previos a Navidad. Si los niños se han portado bien, reciben dulces; si no, papas. Estas figuras, junto con Grýla, una ogresa que devora a los niños malos, y el Gato de Navidad, son parte esencial del folclore islandés y fomentan tanto el miedo como la diversión entre las familias.

Colombia: luz y tradición
El 7 de diciembre marca el inicio de la Navidad en Colombia con el Día de las Velitas, una noche en que calles, balcones y plazas se llenan de faroles y velas. En ciudades como Medellín, los alumbrados navideños se convierten en eventos masivos, con instalaciones lumínicas de gran escala, música, ferias y gastronomía típica. Es una de las celebraciones más visuales de América Latina.
Ucrania: árboles con telarañas
En Ucrania, los árboles de Navidad se decoran con telarañas artificiales como símbolo de buena suerte y prosperidad. La tradición se basa en una leyenda sobre una araña que adornó el árbol de una familia pobre mientras dormían. Hoy en día, las telarañas plateadas forman parte esencial de la decoración navideña y se venden incluso como souvenir turístico.
México: peregrinos, piñatas y ponche
Entre el 16 y el 24 de diciembre se celebran en México las tradicionales Posadas, que recrean el peregrinaje de María y José. Cada noche incluye rezos, villancicos, ponche caliente y la ruptura de una piñata en forma de estrella. Esta tradición comunitaria combina elementos religiosos, festivos y gastronómicos, y ha sido replicada en otros países de Centroamérica.
Italia: la bruja de los regalos
En Italia, la Navidad no termina el 25 de diciembre. El 6 de enero, día de la Epifanía, llega La Befana, una bruja buena que deja dulces o carbón a los niños, según su comportamiento. Originaria del folclore popular, compite con Papá Noel en popularidad, especialmente en regiones del centro y sur del país. Pastelerías y plazas se llenan de actividades familiares en torno a esta figura.
Estas celebraciones no solo mantienen viva la diversidad cultural, sino que demuestran cómo la Navidad puede ser mucho más que árboles y regalos. En cada rincón del mundo, las tradiciones locales le dan un sentido propio, muchas veces ancestral, a esta temporada.
Fuentes: Infobae, Reuters, AFP, BBC Mundo, Deutsche Welle, La Stampa







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