Absuelven a “El Mochaorejas” por secuestro, pero seguirá preso
- Redacción

- 26 dic 2025
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Un juez federal absolvió a Daniel Arizmendi López del delito de secuestro; sin embargo, permanecerá recluido en un penal de Durango por otras condenas pendientes.

Daniel Arizmendi López, alias “El Mochaorejas”, fue absuelto del delito de secuestro por una jueza federal; sin embargo, no recuperará su libertad de manera inmediata, ya que aún debe cumplir otras condenas pendientes que lo mantienen recluido en un penal federal del estado de Durango.
La resolución fue emitida por Raquel Ivette Duarte Cedillo, titular del Juzgado Segundo de Distrito en Materia Penal en el Estado de México, quien determinó que la entonces Procuraduría General de la República (PGR) no acreditó de manera suficiente las pruebas relacionadas con el delito de privación ilegal de la libertad en la modalidad de secuestro.
Derivado de esta decisión, la jueza dictó una sentencia absolutoria y ordenó la liberación del interno únicamente respecto a ese cargo, tras haber pasado 27 años en prisión.
“El juicio de reproche no es procedente (…) Se absuelve de la acusación ministerial a Daniel Arizmendi López en la comisión del delito de privación ilegal de la libertad, en la modalidad de secuestro”, señala la resolución judicial.
Pese a la absolución, la jueza consideró que Arizmendi López sigue siendo responsable del delito de delincuencia organizada, por el cual se le impuso una pena de ocho años de prisión, misma que ya fue compurgada debido al tiempo que ha permanecido encarcelado. Asimismo, se le impuso una multa de 500 días, equivalente a 13 mil 225 pesos.
No obstante, esta resolución no lo coloca aún en posibilidad de obtener su libertad, ya que enfrenta otras sentencias y procesos pendientes que deberán resolverse antes de que pueda abandonar el penal.

El Centro Federal de Reinserción Social número 14 CPS-Durango ya fue notificado formalmente de la determinación judicial.
Daniel Arizmendi López se convirtió en uno de los criminales más temidos de México durante la década de 1990, al encabezar una banda de secuestradores cuyo modus operandi consistía en mutilar a sus víctimas, cortándoles las orejas como medida de presión para exigir el pago de rescates, lo que generó una profunda conmoción social.
La absolución por uno de los cargos no borra su historial delictivo ni implica su liberación inmediata, pero sí representa un giro relevante en uno de los casos más emblemáticos del sistema penal mexicano.
Fuentes: El Economista, El País, Reforma







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